La 4T y la oportunidad desperdiciada
El proyecto de "la cuarta transformación" ha perdido una gran oportunidad: marcar una diferencia en la gestión de la mayor fiesta deportiva, el mundial de fútbol. Por obvias razones, las miradas se concentran en la Ciudad de México más que en los demás estados que serán sedes de esta fiesta en el país
El manejo que el poder ejecutivo ha implementado previo al inicio del mundial nos ha revelado algo importante: las formas no han cambiado. En política se dice que la forma es fondo y en el fondo este gobierno que se dice de izquierda actuó al interés del capital y de la "derrama económica". Los mexicanos no hemos sido invitados a la fiesta, los mexicanos hemos sido puestos a un lado para favorecer a una élite, extranjera o local, que puede costear eventos como este.

Existen ya paises con gobiernos de izquierda que ya han sido sedes de un mundial, para Sudáfrica 2010 dejó reconocimiento internacional; el país logró erradicar su imagen negativa y eliminó la percepción de rezago. El mundo vio y vivió lo que era capaz de gestionar un país para cambiar imagen.
En Brasil 2014 la situación fue diferente, si bien el evento se desarrolló en buenas condiciones, el contexto previo en el que se encontraba el país cobró facturas importantes, el costo de la inversión, la corrupción y el desempleo, que se disparó después de la fiesta, fueron las razones principales por las que años despues el país buscara una alternancia política.
Sería ingenuo pensar que por el desplazamiento, el descontento y el mal manejo del gobierno federal y el de la Ciudad de Mexico, el país experimentará una alternancia política, lo que puede suceder es que pierdan el bastión más importante de la izquierda mexicana: la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.
Tendremos que esperar cómo se desarrolla la gran fiesta del fútbol y cómo lo maneja el gobierno capitalino y federal, pero las miradas de todo el mundo ya están puestas en nuestro país, la de los mexicanos sobre el gobierno, esto podría tenerles un costo negativo o reforzar su discurso oficial "no somos iguales", por ahora ya comenzó muy mal.
